El 95% de los productos digitales fracasan, no por falta de esfuerzo, sino porque se desarrollan soluciones antes de entender si el problema es el correcto.
Esto suele pasar cuando:
- La estrategia de producto no está clara o las prioridades cambian constantemente.
- El discovery llega tarde o se trata como una etapa opcional.
- Las decisiones de producto se toman por intuición o presión, en lugar de basarse en evidencia.
- Los equipos se enfocan en entregar funcionalidades, pero no en resolver problemas reales.
El resultado es conocido: productos que tardan demasiado en salir al mercado, consumen recursos y generan menos impacto del esperado.
Mejorar la gestión de productos permite cambiar esta dinámica y aumentar las probabilidades de éxito.